En su obra de teatro más célebre, Alejandro
Casona fundió fantasía y realidad para
lograr una atmósfera mágica, poética y
misteriosa, salpicada de leyendas y creencias
populares. Apenas iniciada la obra, el
lector queda seducido por su ambiente de
ensueño, por las pasiones que dominan a
los personajes, por la belleza del lenguaje
y por la figura de la Muerte, la misteriosa
«dama del alba» que da título a la obra.